📜 Las 25 frases más memorables del libro: “El caballero de la armadura oxidada”

“El caballero de la armadura oxidada” es un libro que ha traspasado fronteras con su maravillosa historia que cautiva de principio a fin y deja grandes enseñanzas a quienes se motivan a leerlo.

Este “bestseller” fue publicado en el año 1993 por Robert Fisher. Esta historia habla de lo importante que es conocerse a sí mismo para lograr superar los obstáculos que se nos presentan en el camino para alcanzar la paz y la felicidad.

Narra las pericias de un caballero que está obsesionado con su armadura y con vencer a sus adversarios. La intención del libro es que tomemos consciencia de que para alcanzar la felicidad y vivir la verdadera vida debemos conocernos a nosotros mismos, no permitir que los demás nos digan cuál es el camino que debemos recorrer y no ponernos “armaduras”.

«Casi muero por todas las lágrimas que no derramé».

«El conocimiento es la luz que iluminará nuestro camino. Significa que cuantas más cosas sepas, más luz habrá en el interior del castillo».

«Los animales aceptan y los humanos esperan. Nunca oirás a un conejo decir: espero que el sol salga esta mañana para poder ir al lago a jugar. Si el sol sale o no sale, no estropeará el día al conejo. Es feliz siendo un conejo. El caballero pensó en esto. No recordaba a ninguna persona que fuera feliz simplemente por ser una persona».

«El mago le indicó al caballero que debía marcharse hacia el sendero de la verdad. Un camino difícil que se vuelve cada vez más empinado a medida que se acerca a la cima de una lejana montaña».

«Cuando aprendas a aceptar en lugar de esperar, tendrás menos decepciones».

«Descubrí que, cuando estaba con alguien, mostraba solo mi mejor imagen. No dejaba caer mis barreras, de manera que ni yo ni la otra persona podíamos ver lo que intentaba esconder».

«Tienes que aprender a salvarte a ti primero».

«Encontrarás la salida solo cuando hayas aprendido lo que has ido a aprender».

«El Caballero preguntó qué era la bebida que le había ofrecido. El mago sonriendo le dijo: es vida, -¿vida? -Sí, dijo el mago. ¿No te pareció amarga al principio y, luego, a medida que la degustabas, no la encontrabas cada vez más apetecible? El caballero asintió, y los últimos sorbos resultaron deliciosos. Eso fue cuando empezaste a aceptar lo que estabas bebiendo. La vida es buena cuando uno la acepta. Las cosas hay que aceptarlas tal como son, simplemente porque son así».

«Todos estamos atrapados en una armadura».

«La ambición del corazón es pura. No compite con nadie y no hace daño a nadie. De hecho, le sirve a uno de tal manera que sirve a otros al mismo tiempo».

«Supongo que he tenido miedo de estar solo. Y le vino un pensamiento de que durante toda su vida había perdido el tiempo hablando de lo que había hecho y de lo que iba hacer. Nunca había disfrutado de lo que pasaba en el momento. Durante la mayor parte de su vida, no había escuchado realmente a nadie ni a nada. El sonido del viento, de la lluvia, el sonido del agua que corre por los arroyos, había estado siempre ahí, pero en realidad nunca los había oído. Tampoco había oído a Julieta, cuando ella intentaba decirle como se sentía; especialmente cuando estaba triste. Julieta debía de haberse sentido muy sola hablando con un hombre envuelto en acero, tan sola como él se había sentido en esa lúgubre habitación. Su propio dolor y su soledad afloraron. Comenzó a sentir el dolor y la soledad de Julieta también».

«Su voluntad de abarcar lo desconocido le había liberado».

«Decidió que era verdad, que el tiempo transcurría con rapidez cuando uno se escuchaba a sí mismo. Recordó cuántas veces el tiempo se hacía eterno, mientras él esperaba que otras personas lo llenaran».

«A los seres humanos se les dio dos pies para que no tuvieran que permanecer en un mismo lugar, pero si se quedaran quietos más a menudo para poder aceptar y apreciar, en lugar de ir de aquí para allá intentando apoderarse de todo lo que pueden, entenderían verdaderamente lo que es la ambición del corazón».

«El caballero lloró más al darse cuenta de que si no se amaba, no podía amar realmente a otros. Su necesidad de ellos se interpondría. En eso apareció el mago y le dijo: solo podrás amar a otros en la medida en que te ames a ti mismo».

«Solo las lágrimas de auténticos sentimientos te liberarán de tu armadura».

«El reconocimiento de que él era la causa y no el efecto, le dio una nueva sensación de poder. Ya no tenía miedo».

«Las lágrimas de autocompasión no te pueden ayudar».

«Se sintieron tentadas de ayudarle, pero se contuvieron, pues sabían que la ayuda puede debilitar a un ser humano».

«A lo mejor has interpretado siempre la verdad como un insulto».

«¿Has confundido la necesidad con el amor?».

«Porque vos mismo hicisteis que el fuego fuera real al creer que el dragón era real».

«¿Y cómo puedo amarme a mí mismo? Conociendo la verdad y la verdad es amor. No hay nada más hermoso que la luz del conocimiento».

«El conocimiento de uno mismo puede matar al dragón del miedo y de la duda».

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