31 frases de Saramago en “Ensayo sobre la ceguera” para reflexionar

En 1995, José Saramago, ganador del premio Nobel de Literatura de 1998, presentó una de las historias más reconocidas de su trabajo. A través de “Ensayo sobre la ceguera”, el escritor portugués intenta describir el comportamiento humano en las condiciones más extremas, haciéndonos dudar si realmente somos tan civilizados como creemos.

Esta es una selección de algunas frases de “Ensayo sobre la ceguera”, ese libro que nos hace imaginarnos un mundo en el que ver es un privilegio y al mismo tiempo, un castigo.

“Había llegado incluso a pensar que la obscuridad en que los ciegos vivían no era, en definitiva, más que la simple ausencia de luz, que lo que llamamos ceguera es algo que se limita a cubrir la apariencia de los seres y de las cosas, dejándolos intactos tras un velo negro”.

“Siempre llega un momento en que no hay más remedio que arriesgarse”.

“Bueno, vamos a ver esos ojos. El ciego los abrió mucho, como para facilitar el examen, pero el medico lo cogió por el brazo y lo colocó detrás de un aparato que alguien con imaginación tomaría por un nuevo modelo de confesionario en el que los ojos hubieran sustituido a las palabras, con el confesor mirando directamente el interior del alma del pecador”.

“La consciencia moral, a la que tantos insensatos han ofendido y de la que muchos más han renegado, es cosa que existe y existió siempre, no ha sido un invento de los filósofos del cuaternario, cuando el alma apenas era un proyecto confuso”.

“…extendió las manos hasta tocar el vidrio, sabía que su imagen estaba allí, mirándolo, la imagen lo veía a él, él no veía la imagen”.

“De esa masa estamos hechos, mitad indiferencia y mitad ruindad”.

“…lo que quería era no tener que abrir los ojos”.

“…un silencio que parecía estar ocupando el espacio de una ausencia,…”

“…una persona empieza por ceder en las pequeñas cosas y acaba por perder todo el sentido de la vida”.

“…no es por el aspecto de la cara ni por la presteza del cuerpo por lo que se conoce la fuerza del corazón”.

“…lágrimas que se van deslizando lentamente hasta la comisura de la boca y ahí desaparecen para reanudar el ciclo eterno de los inexplicables dolores y alegrías humanas”.

“Quien va a morir está ya muerto y no lo sabe, …”

“…la ceguera también es esto, vivir en un mundo donde se ha acabado la esperanza”.

“…hasta este punto puede engañarse el espíritu cuando se rinde a los monstruos que él mismo ha creado”.

“…tener la certeza de que la vida existe, porque cuatro sentidos nos lo dicen, y no poder verla,…”

“…las lágrimas qué sentido tienen cuando el mundo ha perdido todo su sentido”.

“…qué frágil es la vida si la abandonan”.

“…mañana es otra vida”.

“Sin futuro, el presente no sirve para nada, es como si no existiese,…”

“…las respuestas no llegan siempre cuando uno las necesita, muchas veces ocurre que quedarse esperando es la única respuesta posible”.

“Dentro de nosotros hay algo que no tiene nombre, esa cosa es lo que somos”.

“Este sueño no es mío, decían, pero el sueño respondía, No conoces aún tus sueños,…”

“Es lo que nos pasa a todos, siempre hemos sido más alguna vez,…”.

“Quiero decir que tenemos palabras de más, quiero decir que tenemos sentimientos de menos, o los tenemos, pero dejamos de usar las palabras que los expresan, y, en consecuencia, los perdemos,…”

“…porque al hombre que aún soy le gusta la mujer que tú eres…”

“Luchar fue siempre, más o menos, una forma de ceguera”.

“Eres ciega, no me puedes ver, no, no te puedo ver, entonces, por qué dices que reconoces mi cara, porque esa voz sólo puede tener esa cara.”

“En la muerte la ceguera es igual para todos”.

“Las lagrimas qué sentido tienen cuando el mundo ha perdido todo su sentido”.

“Nos pertenece más lo que vino a ofrecerse a nosotros que aquello que tuvimos que conquistar”.

“Fue capaz de entender cómo en palabras sencillas pueden caber dos sentimientos tan distintos”.

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