Absuelven a hombre que ayudó a su esposa enferma con la eutanasia. Ella no quería sentir más dolor

María José Carrasco sufría de esclerosis múltiple desde hace 30 años y ya no lo soportaba más. “No quiero dormirme, quiero morirme”, dijo ella hace un tiempo. Su esposo le suministró un medicamento y ella se durmió para siempre.

Es muy doloroso saber que algún familiar o alguien cercano está sufriendo de alguna grave enfermedad sin cura. Sobre todo si aquella persona está envuelta en dolores físicos y malestares que le obstaculizan poder continuar con su vida de forma normal.

Aquí es donde surge una opción que ha sido muy polémica desde siempre: la eutanasia. Se trata de un proceso en que la persona es asistida para poner fin a su vida, cuando se trata de enfermedades que ya no tienen vuelta atrás.

Ángel Hernández vivió esto en primera persona con su esposa María José Carrasco, quien padeció esclerosis múltiple durante 30 años. La mujer siempre barajó la eutanasia como una posibilidad para calmar el dolor físico y emocional de tantos años de enfermedad. Sin embargo, en su país natal, España, esto es penado por ley. 

Según información de El País, con 69 años la mujer fue asistida por su esposo, quien le suministró un medicamento mortal en un vaso de agua. A las horas después, María José se fue de este mundo mientras dormía.

El hombre fue arrestado en ese momento por haber participado en la muerte de su esposa. Pero hace poco comenzó a entrar en vigencia la Ley de Eutanasia en España, por lo que el Juzgado de lo Penal número 34 de Madrid retiró los cargos y lo absolvió. 

La mujer hace algún tiempo ya deseaba ese final, tal como lo comentó en una entrevista que en 2018 la pareja brindó a El País. Ahí, María José dijo que no quería que su enfermedad se agravara más y sufrir con los tratamientos. “No quiero dormirme, quiero morirme“, dijo en aquella oportunidad.

Con la ley en vigencia, el tribunal estableció que Ángel estaba “autorizado” para que la mujer terminara con su vida. Además, se amparaba en “el derecho a poner fin a la vida en situaciones de padecimiento grave, crónico e imposibilitante o de enfermedad grave e incurable, pasando a proteger legalmente un derecho que antes no tenía cobertura legal“.

Ahora Ángel tiene 71 años y explicó que quiso que su caso tuviera cobertura mediática para así ayudar a otras personas que se encuentren en su misma situación. “Con esto ya cierro una etapa. Yo me comprometí a luchar hasta que hubiera una ley, y luego hasta que llegara el juicio“, finalizó el hombre.

El deseo de María José fue cumplido y ahora descansa de esos intensos dolores que tanto la aquejaron en vida y que eran más fuertes de lo que ella podía soportar.

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