Abuela pensó que su teléfono estaba dañado porque sus hijos no le contestaban. Ellos eran el error

Aurora Hernández fue hasta locales que arreglan teléfonos en Ciudad de México después de un año sin que sus hijos se comunicaran con ella o le atendieran. El técnico contactó al hijo, le pidió que buscara a su madre, pero nunca le reveló el secreto a la abuela.

Algo que nunca se debería hacer en la vida es romperle el corazón a una madre. Recientemente en las redes sociales de México se ha hecho conocido el caso de una abuelita que llegó desesperada hasta una local a reparar su teléfono porque creía que estaba dañado y era por eso que no se comunicaba con sus hijos. Pero había un triste problema y no era precisamente su celular.

Esta anciana de Ciudad de México, llamada Aurora Hernández, fue hasta unos locales con la intención de que revisaran su teléfono, porque ella no entendía la razón por la cual sus hijos no la llamaban. Estaba convencida de que era porque el aparto móvil que no servía.

Primero un técnico de celulares quiso aprovecharse de su situación y querer cobrarle 1.500 pesos mexicanos (73 dólares) por revisar un teléfono que no tenía ningún problema, peor ella no tenía esa cantidad monetaria y se marchó desconsolada. Sin embargo, otro técnico de noble corazón escuchó su problema y le pidió que se acercara.

Según relató Hernández, no entendía cómo había pasado tanto tiempo sin poder comunicarse con sus hijos, así que asumió que el teléfono estaba malo. “Es que llevo un año o más que mis hijos no me contestan. El móvil no funciona, porque, ¿cómo no me van a hablar mis hijos?”, comentó, como se puede apreciar en un video divulgado en redes sociales.

Pero este especialista en equipos móviles sabía que ese no era el problema, así que aceptó ayudarla de forma gratuita sin revelarle la verdad de la situación”. Yo se lo arreglo. No se preocupe, déjemelo aquí. Por el precio ni se preocupe“, le dijo.

Cuando ya tuvo el teléfono en sus manos y la abuela se marchó, buscó entre los contactos y llamó a uno de los hijos para contarle lo que ocurría. Así le pidió que se comunicara con su madre pronto, que estaba desesperada. Sus hijos la habían dejado en el olvido.

“¿Aurora Hernández es tu mamá? Me trajo un móvil a arreglar porque no funciona, pero sí funciona. Lo único que quiere es poder hablar con ustedes. No sé si se puede hacer ese milagro. Le doy mis datos y todo por si quiere venir a verla”, le explicó el técnico.

Lo que ocurrió luego fue que la abuela fue a buscar el teléfono acompañada del hijo. El trabajador no le reveló la verdad, para no herirla, y prefirió decirle que a su hijo no le entraban las llamadas, así que tuvo que hacer un pequeño ajuste. No le cobró, pero la abuela quiso recompensarlo comprando algo de su local.

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