Amigos gays se casaron por sus familias religiosas y se apoyaron. Lo ocultaron al resto por 30 años

Culpan a la religión por haberlos hecho vivir una vida que no les correspondía. Ahora, con 50 años y tras criar dos hijos, han decidido vivir abiertamente homosexuales.

Al parecer, en el pasado no era fácil ser una persona homosexual, no solo por la sociedad, sino por la presión que ejercían las familias en sus miembros. Muchos se casaron bajo esos mandatos, aún cuando no se sentían tan bien juntos, cuando en realidad deseaban experimentar con personas de su mismo sexo.

Ese es el caso de Brad y Cyndi Marler, una pareja “común”, pero que a escondidas eran abiertamente homosexuales, algo que no expresaban en público por evitar problemas con sus familias religiosas.

Unos años después de casarse, decidieron confesarse cómo se sentían y aunque muchos pensarían que hubo problemas, no fue así. Siguieron juntos apoyándose, ocultando su sentimientos hacia personas del mismo sexo e inclusive tuvieron un hijo y una hija juntos.

Pero sabían que eso no sería para siempre, y ahora que llegaron a sus 50 años, han decidido que es momento de ser realmente libres y sobre todo, auténticos, contaron a Daily Mail.

La familia que formaba parte de una pequeña comunidad religiosa en Illinois, decidió mudarse a Chicago en departamentos separados para explorar su vida como parte de la comunidad LGBT. Lo mejor, es que siempre se dan apoyo mutuo y aunque todo es nuevo, se reúnen cada cierto tiempo para hablar sobre aquellas nuevas experiencias.

Si bien, son una familia, ahora es su momento para descubrir aquello que les da verdadero placer a esos padres que durante tanto tiempo no  expresaron lo que sentían por el género que realmente lo sentían. Al saber que están en una sociedad más abierta, se sienten completos y lo mejor de todo es que tienen el apoyo total de sus hijos, quienes fueron criados con todo su amor.

Cabe resaltar que esta pareja no está divorciada, no ven que tener un matrimonio sea algo que les impida experimentar en lo que desean.

Hay que tener en cuenta la clase de apoyo que se han dado a lo largo de su matrimonio, cuando ambos revelaron que eran homosexuales. Aprendieron a convivir en un ambiente de respeto, aunque se debía a la presión familiar, siempre estaban ahí, el uno para el otro.

Si algo es un poco triste, es tener que haber esperado tanto para expresar lo que sentían, aunque es un alivio saber que lo lograron mientras aún se podía.

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