Anciana de 90 años contrajo matrimonio con el mejor amigo de su difunto esposo. Fue su último deseo

Vince, al caer gravemente enfermó, ideó un plan para emparejar a su esposa Eileen, con Ron, su mejor amigo de toda la vida. El hombre estaba seguro de que esa era la única manera que su cónyuge no sufriera después de su muerte.

Cuando Eileen era joven y le dio el gran sí a su esposo Vince, estaba segura de que tendría una vida próspera y llena de felicidad junto al hombre que eligió. Hoy ya anciana, jamás imaginó que ese matrimonio no sería el único que celebraría en su larga vida. Hasta que volvió a tomar a otro hombre como su cónyuge.

Eileen era joven y alocada cuando conoció a Vince, el amor de su vida. La mujer vivió cada segundo de su vida al lado del hombre que ella consideraba ideal. Su romance iba viento en popa, y como era tradicional en aquella época, el joven pidió la mano de su amada en sagrado matrimonio. Eileen había encontrado a su pareja para toda la vida.

Pero, como la vida no es eterna, por desgracia Vince, cuando alcanzó los 90 años, enfermó gravemente. Su esposa y pareja de todos estos años, no podía soportar el hecho de perder a su único gran amor.

Vince, como estaba consciente de su enfermedad y que esta misma tarde o temprano terminaría apagando su luz, decidió idear un plan para que su esposa no sufriera después de su muerte. El anciano le pidió amablemente a su cónyuge que una vez que él muriera, ella volviera a contraer nupcias con otro hombre.

Al comienzo, Eileen se rio en la cara de Vince. La anciana no consideraba que su idea era descabellada solo porque ella no quería a otro hombre, sino también porque la mujer ya tenía 90 años de edad. Ya no creía en el amor en su etapa.

Pero el marido de Eileen no se quiso dar por vencido. Hasta que un día le explicó a la mujer que él no deseaba que su cónyuge desposara a cualquier persona, sino que quería que se casara con Ron Fulton, su mejor amigo. Vince estaba convencido de que solo su compañero de toda la vida podría cuidar y amar a Eileen como él lo hizo.

Tristemente llegó el día de que Vince falleció. Y fue justamente a raíz del deceso que Eileen y Ron se volvieron  a reencontrar. El mejor amigo del difunto, tras pasar días y días con la viuda, le ofreció que volaran juntos a Arizona y que pasaran una temporada allá. Eileen lo rechazó, por no considerarlo apropiado por no estar casados.

Pero Ron no se dio por vencido. “¿Considerarías ir a Arizona si nos casamos?”, le preguntó el amigo de Vince a Eileen. Ella no dudó demasiado y aceptó su propuesta.

A pesar de que su círculo familiar consideró un tanto alocado que Ron y la anciana se casaran, finalmente Mike, hijo de Eileen aceptó y feliz. Hoy la mujer y su nuevo cónyuge cumplieron el último deseo de Vince y se acompañan en el luto.

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