Burrito abandonado por su madre fue criado por sus dueños como un bebé: “Él cree que es un perrito”

“Se pasa el día jugando con los perros y me sigue a todas partes”, dijo John Nuttal sobre Kye, el pequeño burrito al que dan leche de una mamadera y cambian los pañales.

Una de las principales características que nos separan a las personas de los animales, es nuestra capacidad para sentir compasión. Las personas no solo actuamos por conveniencia o de acuerdo a lo que sentimos que será mejor para nosotros: en ocasiones vemos que alguien necesita que le echemos una mano, por lo que dejaremos de lado nuestras preocupaciones personales para detenernos y ver si podemos hacer algo por ellos. Esta es una cualidad que por muchos pelo, bigotes o colas que tengan, los animales pocas veces son capaces de exhibir.

Todo lo contrario, en ocasiones los animales son capaces de demostrar mucha crueldad, como cuando las mismas madres deciden abandonar a sus hijos.

En la mayoría de las ocasiones, esto ocurre porque una o más de sus crías nacieron con algún problema o defecto genético. Sus instintos los llevan a dejar de lado a las crías que tienen posibilidades de no convertirse en adultos fuertes, enfocándose en los que sí tienen mayor capacidad para crecer y sobrevivir. Ahí es donde entra la compasión humana a hacer la diferencia. 

Eso es exactamente lo que ha ocurrido en la historia de Kye, un pequeño burrito que vive en Lincolnshire, Inglaterra.

El pequeño Kye sufrió el abandono de su madre cuando aún era un pequeño burrito, por lo que sus posibilidades de sobrevivir se vieron muy afectadas. Tuvo que intervenir John Nuttal, su dueño, quien lo invitó a vivir con él dentro de su casa. El problema era que más allá de los cuidados básicos, el no tenía demasiada experiencia en la crianza de burritos.

Al pedir ayuda a sus vecinos recibió el apoyo de Gražina Pervenis, una experta en la crianza de perros.

Fue así como Kye logró no solo sobrevivir sino que también sufrir uno de los trastornos de personalidad más tiernos del que hemos escuchado:

“Se pasa el día jugando con los perros y me sigue a todas partes. Se cree que es un perro. Un amigo mío se lo llevó para ponerlo en marcha. Luego volvió y lo he tenido en casa con un pañal puesto, alimentándolo cada dos horas con un biberón, día y noche”

–John Nuttall para la BBC–

Gracias a la compasión de su dueño, así como a las confusas habilidades para criar perros de su vecina, Kye recibió la oportunidad que necesitaba. Ahora es un feliz burrito que cree que es un perro.

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