“El primer poema que leí fue la sonrisa de mi madre”, un bellísimo poema de Jacques Pierre

…un verso de besos y socorro,
un canto de cuentos y arropo.
Su sonrisa una sonrisa que salva del mundo,
y su mirada un abrigo que todos los miedos barre:
sus brazos perdonan cualquiera que elijas tu rumbo,
ya madre de corazón, ya madre de carne.

Y las alturas es saltar una estrofa
de sus besos y su abrigo es tanto más
(una madre nunca es una palabra sola),
porque a su abrazo la distancia es falsa verdad,
porque su rima mejor es la de dar.

Tus manos que sólo guardan caricias
tantas veces me han perdonado lo que ni han sabido,
y tus labios cofre inagotable de sonrisas,
tantas veces me salvaron en rugidos de tanto que ni he entendido.

Yo sé que guardan más amor tus silencios,
esos que valientes también son oasis de desierto,
de lo que el mundo pueda valer en sus gritos todos,
y es que el amor mismo de tu entrega simplemente somos,
porque a su abrazo la distancia es falsa verdad,
porque su rima mejor es la de dar.

– Jacques Pierre

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