Hombre dejó su trabajo para poder cuidar a su esposa con depresión. Ahora vende agua en la calle

Frank Lopes, de 36 años, decidió que debía estar más cerca de su esposa para así ayudarla ante cualquier emergencia. Además, contó que mucha gente le aconsejó que se alejara de ella, pero él quiso cumplir su “promesa” de matrimonio.

Cuando las personas viven de cerca los problemas de salud mental, y tienen familiares o amigos que tienen este tipo de enfermedades, no lo piensan dos veces al momento de entregarse por completo para ayudarlas.

Siempre se habla de que es necesario contar con una red de apoyo que sea sólida, para que así los tratamientos puedan ser más llevaderos, puedan ser aplicados de forma correcta y logren tener un progreso adecuado.

Eso fue lo que pensó Frank Lopes, de 36 años, un hombre de la ciudad de Belém, en Brasil, cuando supo que su esposa Elisangela Sena, de 49 años, había sido diagnosticada con una depresión severa hace 6 años.

Este tipo de depresión le ha impedido durante años poder realizar distintas tareas, por más cotidianas que sean, ya que las personas que la sufren tienden a tener disminuciones de energía, molestias físicas y desinterés o desmotivación por la vida.

Sin embargo, eso no frenó a Frank, quien sintió que tenía que estar ahí con su esposa, porque el amor que tenía por ella era más fuerte. De ahí en adelante este hombre dejó su trabajo estable y comenzó a trabajar vendiendo agua en los semáforos de la ciudad, para así poder estar más cerca de su familia y estar atento a cualquier emergencia de Elisangela.

Según contó en su Instagram, en donde ha cosechado seguidores por su personaje de “Garzón de tránsito“, muchas personas le aconsejaron alejarse de Elisangela, ya que sus problemas podían arrastrarlo a él. Pero él quería cumplir su “promesa” de matrimonio. Además, juntos tienen un hijo, que hoy tiene 8 años, por lo que nunca estuvo en sus planes separar su propia familia.

Muchas personas han querido ayudarlo cada vez que lo ven en las calles, ya que su historia se ha hecho conocida durante los últimos meses. Es por eso que, luego de hacer una colecta, le pudieron entregar más de 10 mil dólares, para que pudiera ayudar a su familia y costear el tratamiento de su esposa.

Hoy el hombre continúa con su trabajo en las calles de la ciudad, refrescando a todos esos conductores que necesiten una botella de agua y así poder estar cada vez más cerca de su familia y de Elisangela.

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