Hombre mantiene a su hijo con discapacidad vendiendo helados en la calle. Su esposa los abandonó

Cuando este dedicado padre notó que le estaba yendo bien con su negocio, subió un poco los precios. Al recibir las quejas de los vecinos, hecho pie atrás: no quería ser un mal ejemplo para su chico.

Muchas personas aseguran, así como juran desde su propio experiencia, que no hay nada más maravilloso en la vida que traer a un hijo al mundo. Pareciera que llevar a cabo una de las necesidades más básicas de cualquier ser vivo, el reproducirse, brinda a las personas una satisfacción que no tiene igual en nuestra sociedad enfocada en el consumo y el placer personal. 

Pero todas estas personas están siempre hablando sobre cómo es tener un hijo con todas sus capacidades. Nadie habla sobre ser padre de un chico con discapacidad.

Esta es sin dudas que una lucha muy dura, y una por la que el tío Dam, un hombre de Bangkok, Tailandia, conoce muy bien. Al contrario de los planes que él y su esposa tenían para la familia perfecta que criarían, tuvieron la noticia de que su primer hijo nació con una discapacidad neuronal. 

La idea de ver su ideal de vida destrozado de esta manera fue demasiado para la esposa del tío Dam, quien lo dejó al poco andar.

Al darse cuenta que debía cuidar por sí mismo a su hijo, hacerse cargo de sus enormes necesidades, y como si fuera poco, trabajar para cubrir las necesidades monetarias de su familia, el tío Dam no se creyó capaz. En un momento consideró suicidarse, pero luego recapacitó: si él también lo abandonada, no quedaría nadie para cuidar de su hijo. 

Fue así como decidió cambiar su vida.

Usando unos magros ahorros que le quedaban, el tío Dam compró un carrito para vender helados. Lo que comenzó a hacer con él fue preparar deliciosos granizados dulces, los que se volvieron una sensación en su barrio. 

El problema ocurrió cuando tío Dam subió los precios, para así poder pagar mejor los tratamientos y necesidades de su hijo. Sus clientes frecuentes se quejaron, diciendo que iban a dejar de comprar si los precios eran así de altos.

Fue así como a pesar de todo, el tío Dam decidió regresar los precios a los que tenía antes. A pesar de que sus necesidades materiales siguen siendo bastante altas, él decidió que iba a mantener su lugar como una persona que también se preocupa de su comunidad. 

Puede que el dinero sea escaso, pero si hay algo que el tío Dam le podía legar a su hijo, era la dignidad. No descargar su mala suerte en sus vecinos, era una manera de mantener esta intacta.

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