Jeffrey Dean Morgan y Paul Rudd compraron una dulcería de barrio para evitar su cierre. Trabajan ahí

Al visitar Samuel’s Sweet Shop, una pequeña tienda de comestibles en Rhinebeck, Nueva York, existen grandes probabilidades que el cajero que atienda sea Paul Rudd, o quién sirva café sea Jeffrey Dean Morgan, ya que ambos son dueños del lugar.

A menudo la prensa destapa distintos negocios, alejados del cine, de las estrellas de Hollywood que les traen grandes sumas de dinero a su bolsillo. Pero, Jeffrey Dean Morgan y Paul Rudd sorprendieron al confesar que son dueños de una pequeña dulcería de barrio, la cual no pareciera ser el negocio más próspero del mundo.

Samuel’s Sweet Shop es una acogedora tienda donde se venden dulces, cafés y pasteles, ubicada en Rhinebeck, Nueva York. El pequeño local supo mantenerse a través de los años, hasta que su dueña, Ira Gutner, falleció. Los empleados, a pesar de todos sus esfuerzos, se vieron obligados a cerrar la dulcería antes de declarase en la quiebra.

Fue en aquel tiempo de crisis que los actores Jeffrey Dean Morgan y Paul Rudd se pusieron la súper capa y decidieron salvar el día. Tanto el actor de The Walking Dead, como el protagonista de Ant Man, tienen una vivienda cercana al sector donde está Samuel’s Sweet Shop. La tienda de dulces era más que familiar para ellos: Era un paso obligado de casi todos los días.

Ambos artistas conversaron con sus esposas, Julie Rudd y Hilarie Burton, para cerrar un pacto entre los cuatro. Aunque todos sabían que la pequeña tienda no les daría mucho dinero, ni era un trato millonario, querían salvarla de la quiebra por todos los buenos momentos y lo que significa la cafetería para la gente de la localidad.

“Cuando Hilarie y yo vinimos a la zona y empezamos a tomar café en Samuel’s, Ira dejó claro que estábamos en casa. Acabamos de mudarnos. Salvar a Samuel’s es una de las cosas más geniales que hemos hecho”

Jeffrey Dean Morgan a The Tonight Show.

Morgan y Rudd compraron la dulcería junto a sus esposas. Pero ambas parejas decidieron que no querían que la tienda fuese auspiciadas por famosos de Hollywood, sino que mantuviera su aire local, aquello que hacia de Samuel’s tan característico. Es por esa misma razón que los nuevos propietarios contrataron a John Traver, un empleado de Ira Gunter desde que él tenía 15 años. “Ahora tengo esta increíble oportunidad de hacer que este lugar sea lo más exitoso posible”, contó Travor en The Tonight Show.

Samuel’s Candy Shop no era la mejor inversión para un artista del calibre como Morgan o Rudd, pero salvar la dulcería era un símbolo de agradecimiento a Rhinebeck, aquel lugar que ambos actores sienten como su verdadero hogar.

“Una de las cosas más importantes que cualquier ser humano puede experimentar es ser parte de una comunidad y sentirse conectado con el lugar donde vives y con otras personas que viven allí, especialmente en un trabajo como el mío”

Paul Rudd a The Tonight Show.

Hoy Samuel’s Sweet Shop sigue siendo un centro de encuentro entre los habitantes de Rhinebeck, y si los clientes tienen en suerte el día que asisten, incluso puede ser el mismo Paul Rudd quien los atienda en la caja.

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