Joven mujer usó un vestido negro en el día de su boda. Quería romper tradiciones y estereotipos

En el minuto que a Lauren Stewart, de 27 años, le pidieron su mano en sagrado matrimonio, supo que quería un evento fuera de lo común. Con su vestido, la chica lo logró a la perfección.

El sueño de muchas niñas es caminar al altar, vestida de blanco con un velo de muchísimos metros de largo y dar el sí más importante de sus vidas. Para Lauren, esta imagen no podía ser más ridícula y sabía que el día que se casara, no cumpliría con los clásicos estereotipos.

Cuando Lauren Stewart estaba cursando sus estudios profesionales en la universidad conoció a quien sería la persona con la que pasaría el resto de su vida: Joe Loris. No pasaron muchos años hasta que el joven se arrodilló para pedir la mano de su hermosa novia.

Al momento de asentir con la cabeza, Lauren ya sabía que no quería una boda tradicional. Incluso quería que fuese lo menos predecible posible. Debido a la pandemia, la primera decisión que tomó la mujer fue realizar un evento más bien íntimo, con pocos invitados. “Nunca he sido una mujer de grandes bodas”, comentó la joven a Insider.

Pasaron los meses y cada vez estaba  más cerca la fecha del gran día. Lauren comenzó a planear su vestido de bodas. “Sabía que quería un vestido negro, pero no sabía cuál quería“, dijo en conversación con Insider. La chica, quería abandonar la tradición de usar un vestido blanco y decidió buscar algo totalmente diferente.

Un tarde, gracias a TikTok, la joven descubrió los videos de una incipiente diseñadora de modas llamada  Becca Finley. Fue ahí cuando encontró a quien le  cociera su vestido soñado. Lauren y Finley crearon desde cero un vestido negro, con mangas abultadas y trasparentes, además un faldón con una gran apertura a un costado. Era perfecto.

Pero la joven sintió que le faltaba algo par que su boda realmente se alejara de todo estereotipo. La mujer de 27 años tuvo una brillante idea: Le preguntó a su prometido si le gustaría dar el sí en Islandia, los dos solos. El no demoró mucho en aceptar y compraron boletos para el mes siguiente.

Lauren y Joe obtuvieron aquella boda no típica ni predecible que tanto deseaban. Con el vestido perfecto, sin invitados en un lugar inesperado.

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