Entendamos por riqueza la utilidad que se le debería dar a este signo de puntuación para impedir desaciertos o ambigüedades en un texto. El título se acopla muy bien al objetivo del mensaje.

Una coma puede ser una pausa.
No, espere.
No espere.

Puede ser una solución.
Vamos a perder, poco se resolvió.
Vamos a perder poco, se resolvió.

Cambia una opinión.
No queremos saber.
No, queremos saber.

La coma puede condenar o salvar.
¡Vamos a comer niños!
¡Vamos a comer, niños!

Una coma hace la diferencia entre dos puntos de vista.

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