Mamá construyó una casa tras perder la suya y haber sido engañada por su esposo. Salió adelante sola

Eunice Otieng quedó sola con su pequeña de 5 años luego de que su marido se fuera con otra mujer, y perdió su hogar al atrasarse con la renta. Todo esto la motivó a salir adelante para tener un lugar para ella y su hija.

Cuando alguien menos se lo espera, vive giros en la vida que parecen ser negativos mientras no se trate de reparar al respecto. En el mundo hay muchas mujeres que le hacen frente a la vida con tal de cuidar a sus hijos y sacar a su familia adelante, como Eunice Otieng, una madre keniana que fue traicionada por su esposo que la dejó por otra mujer.

El problema no fue tanto ese, sino que la dejó con préstamos por pagar que fueron destinados a él. No supo apreciar su ayuda y se largó. Eunice había quedado con su hija y además sin casa, porque el arrendatario se las quitó al no estar al día con la renta.

El desafío que tenían sobre ellas era enorme, pero no imposible.

Eunice trabaja como enfermera, y a pesar de que sus ganancias no son tantas, le sirvieron para tomar la iniciativa de seguir adelante como sea. “Casi me enojo con mi pequeño salario. No tuve más opción que pensar en cómo empezar la vida desde cero. Tenía una motocicleta que tomé y comencé un trabajo como servicio de transporte”, dijo la madre a Tuko.

Durante el día trasladaba pasajeros en su motocicleta y en las noches trabajaba como enfermera. Ella tenía un plan en mente, la vida no es tan cruel después de todo y siempre hay algo para el momento adecuado. Eunice tenía un terreno comprado desde antes de casarse, sin casa, pero comenzó a construirla.

“Decidí que trabajaría duro para que mi hija tuviera lo mejor. Creo que estaba trabajando duro con mucha ira para cambiar mi vida. Por eso pude terminar la casa”, dijo Eunice a Tuko.

Su esfuerzo le permitió obtener más ganancias para tener listo su hogar y además emprender en un pequeño negocio. Su mayor inspiración fue su pequeña de cinco años. “Le regalé las casa para secar las lágrimas que lloramos cuando el propietario cerró nuestra casa. Prometí convertirla en dueña de casa a esta tierna edad”, dijo la mujer a Tuko.

Una historia muy inspiradora que enseña que se puede empezar de cero.

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