Mujeres adultas crean una organización para mudarse juntas y combatir la soledad. Comparten hogar

“Sharing With Friends” nace desde la necesidad: Lamentablemente muchas mujeres deben combatir la falta de una casa para pasar sus días y, al mismo tiempo, la soledad que llega con el correr de los años.

La soledad es un mal cada vez más frecuente. Llegada la adultez, este se transforma en un problema habitual. Muchas cifras y estadísticas así lo demuestran, como también la iniciativa llamada Sharing With Friends.

Todo comenzó con la experiencia y trabajo de cinco amigas, las que decidieron mudarse juntas para combatir la falta de una vivienda y la soledad. Así, poco a poco y con mucho trabajo, fue que nació esta bella y noble organización.

Una de las usuarias del proyecto, es Maggie Shambrook, quien tuvo una exitosa carrera profesional, criando a tres hijos en una linda familia, todo antes de ser despedida de su trabajo. Llegaron los años, la adultez y las decepciones. 

Sus títulos de posgrado no sirvieron de mucho.

“Perdí mi trabajo y mi casa en la que había estado viviendo durante 25 años. No tuve éxito en el mercado de alquiler privado porque estaba en Newstart. Solicité 30 propiedades y no pude encontrar ningún lugar para vivir”.

–comenta Maggie–

Entonces se cruzó en su camino Sharing With Friends.

De momento tienen el estatus de “organización benéfica”, por la ayuda que brinda a la comunidad. A través de un modelo económico, donde cinco mujeres se juntan e invierten una suma de dinero, pueden comprar uno de estos alojamientos para compartir.

Tienen sus propias viviendas, con lavandería, biblioteca y jardines comunes.

“Conocernos y comprender los valores de cada uno es importante porque esa es la base de la compatibilidad”, dijo Linda hahn, una de las inquilinas, de 63 años. 

Lo importante es conocer otras personas, compartir y sentirse acompañadas. Además, por supuesto, de tener un hogar digno.

“No tengo familia en absoluto, por lo que el sentido de comunidad es importante en lo que a mí respecta”, comenta Barbara Symes, otra de las participantes del programa.

La soledad no tiene por qué ser una obligación de la vejez. Muy por el contrario, es una ventana hacia las nuevas amistades, el amor y el descanso. 

Sharing With Friends ha sacado aplausos.

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