Perrita enferma de cáncer pudo disfrutar de su amada nieve por una última vez: La llevaron a su casa

Maggie es una perrita de raza San Bernardo, por lo que no había nada que adorara más que pasear por una nevazón que le llegara hasta las rodillas. Cuando una enfermedad la debilitó al punto de que no podía dejar su hogar, fueron sus dueños quienes coordinaron con un centro de patinaje en hielo cercano para llevar el invierno a casa. Maggie se recostó y disfrutó del frescor de la nieve sin tener que esforzarse.

Cuando nos tenemos que enfrentar al fallecimiento de una mascota, las personas tenemos que armarnos de valor, así como de la certeza de que nuestro querido perro o gato (o tortuga, serpiente o la mascota inusual que les sea de preferencia) vivió una buena vida en compañía de nosotros. Así mismo, los veterinarios siempre dicen que cuando un perrito se encuentra enfermo, este puede pasar mucho tiempo sin expresarlo. En casos como ese, lo más compasivo que se puede hacer es evaluar si mantenerlo con vida va a seguir significando una existencia digna para nuestra mascota.

Esa fue la situación en la que se encontraron los dueños de Maggie, una enorme perrita San Bernardo, que llevaba ya bastante tiempo enferma de cáncer.

Los veterinarios finalmente aconsejaron a sus dueños que Maggie fuera puesta a dormir para siempre. Sus dueños acogieron el consejo de los expertos, no sin antes preocuparse de darle un último momento de felicidad a su querida perrita.

A diferencia de otros dueños, los de Maggie no le compraron un hueso o algo genérico, de gusto de cualquier perro.

Ellos fueron a la misma esencia de su perrita, buscando que era lo que de verdad más le gustaba en la vida. Teniendo en cuenta que era una San Bernardo, de grueso pelaje y un activo metabolismo, la cachorra no tenía ningún problema para navegar su existencia entre las montañas nevadas de su hogar en Utah, Estados Unidos.

Fue pensando en esto que sus dueños decidieron contactar a alguien que pudiera conseguirles algo de nieve.

Un centro de patinaje en hielo cercano a su hogar acudió su petición, enviándoles varios kilos de nieve. Esta fue desplegada en el patio de los dueños de Maggie, donde le prepararon su sorpresa. Incluso pusieron un letrero que indicaba “Esta es la nieve de Maggie”.

Llevando con mucho cuidado a la perrita enferma, los dueños de Maggie le mostraron su regalo. Sin demorarse mucho, Maggie se hizo dueña de su nieve. Ya no tenía las energías de la juventud para saltar y jugar en ella, pero lo que sí hizo fue recostarse sobre ella para disfrutar de la frescura por una última vez.

Entradas relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *