“Queremos ayudarte”: Café le ofreció un trabajo a hombre que les robó comida. Volvió para pagarles

El hombre dejó 10 euros junto a una nota al día siguiente de su robo, explicando que lo hizo porque tenía hambre. Al ver que tenía un buen corazón, los dueños optaron por ayudarlo en lugar de castigarlo.

Una de las condiciones más horribles a las que puede verse sometida una persona, es estar tan pobre que pasan hambre. Sin dudas que evitar esto es parte de lo que todos los países del mundo deberían encargarse, pero aún así, hay momentos en que personas se ven en situaciones tan desesperadas, que incluso esta extrema situación logra volverse algo real.

Así ocurrió en una peculiar historia que tuvo lugar en la ciudad de Pistoia, Italia, cuando un café local se encontró con una nota de lo más particular.

Su contenido fue tan honesto y arrepentido, que llevó al café a buscar ayudar a la persona. La nota en cuestión reconocía haberles robado parte de lo que vendían, justificándose en que tenía hambre y su situación de pobreza le impedía el acceso a recursos en ese preciso momento.

Cuando al día siguiente el hombre pudo conseguir algo de dinero, lo primero que hizo fue acercarse al establecimiento y pagarles lo que les debía.

Dándose cuenta que el hombre se encontraba demasiado culposo como para darles la cara, el café decidió que tomarían la ruta más amable y redentora. En lugar de llamar a las autoridades y declarar en contra de este personaje, compartieron en sus redes sociales un mensaje con su historia. 

Su objetivo no era humillarlo ni buscar condolencias, sino que de alguna manera contactar a esta persona. Querían ofrecerle un trabajo en el café.

La emocionante historia llegó a bastantes lugares, incluyendo a medios de comunicación al otro lado del mundo. Sin dudas que la actitud del café es una que genera tanta emoción, como nos da una buena lección: si queremos acabar con el problema del hambre y la desigualdad, no llegaremos a esto por la ruta del castigo y la humillación, sino que buscando darle una mano a quienes están pasando por un mal rato.

Todo esto se debe a que los dueños de Alibabar entendieron que su país está pasando por una situación compleja:

“La otra mañana nuestro pastelero había dejado fuera de la canasta cerrada donde suele poner las masas, una bandeja de brioches. Cuando volvimos, no estaba. ¿Alguien lo había robado? Encontramos esta nota la mañana siguiente. Esta es la situación que vive Italia hoy… Gente obligada a “robar” por hambre, y volver con dignidad a pagar la deuda. Tristeza infinita”

–Marco Bartoletti, dueño del Alibabar, para el diario Repubblica–

Una historia que nos gustaría ver repetida con mayor frecuencia.

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