Refugiada africana se convierte en la cara de las marcas más prestigiosas

Su historia es desgarradora e inspiradora

El mundo está lleno de historias de superación que nos inspiran. Ver a otros triunfar después de una tragedia simplemente nos llena de emoción y orgullo, y nos demuestra que con un poco de perseverancia todo se puede lograr.

Esta es la historia de Adut Akech, una joven que se convirtió en supermodelo, luego de una infancia difícil como refugiada africana.

Adut nació el 25 de diciembre de 1999 en Sudán del Sur; durante la Segunda Guerra Civil de su país; debido a la crisis, su madre decidió que lo mejor era mudarse a Kenia.

Pasó sus primeros siete años de vida en Kenia hasta que de nuevo tuvo que mudarse a Australia junto con su madre, en condición de refugiadas.

A sus cortos 13 años, varias agencias de modelaje la descubrieron, pero no es hasta los 16 años que Adut comenzó a modelar, con la agencia Chadwick Models, en Sídney.

Su belleza rápidamente cautivó a las grandes marcas e Yves Saint Laurent la contrató para su desfile primavera/verano 2017 en París. Trabajó exclusivamente con la firma durante dos temporadas.

A partir de ese momento, la carrera de Adut despegó como cohete y pronto comenzó a colaborar con otras importantes marcas en la industria.

Entre ellas destacan Valentino, Moschino, Zara, Chanel, Givenchy, Prada, Ralph Lauren, Michael Kors, Christian Dior, Calvin Klein y Versache. Adut también ha aparecido en portadas de diversas revistas como Vogue.

Además, con 19 años se posicionó en la Hot List de Models.com, como la modelo número 1 del mundo; superando a las hermanas Gigi y Bella Hadid.

Adut conquistó la industria de la moda por su belleza y actitud; a sus 22 años es una supermodelo solicitada por numerosas casas de moda y revistas.

Al verla siendo tan exitosa pocos podrían pensar en la infancia tan complicada que tuvo; sin embargo, ella no esconde su pasado; en una entrevista para The Guardian en 2017, la modelo dijo:

«Soy una refugiada, es lo que soy y no me avergüenzo ni me enfado por ello. Sí, soy una ciudadana australiana y soy sursudanesa australiana, pero sigo siendo una refugiada»

La historia de Adut se convierte en un ejemplo de superación y la prueba de que todo es posible si te lo propones.

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