Repartidor fue captado llevando un pedido en mitad de un huracán. Se hizo una colecta para premiarlo

La escena captada llevó al video a generar más de 1700 dólares en ganancias, las que buscan entregar a este sacrificado trabajador de las calles de Nueva York.

En todos los contratos y acuerdos comerciales, existe una cláusula llamada “fuerza mayor” o incluso “acto de Dios”. Esto no hace referencia a que se abran los cielos y aparezca una divinidad, sino que a una ocurrencia lo suficientemente devastadora como para que el contrato pueda verse anulado, sin que nadie se responsable por haberlo infringido. 

Es lo que se invoca cuando ocurren catástrofes naturales, como por ejemplo, las inundaciones que puede traer el paso de un huracán.

Así ocurrió en Nueva York hace un par de semanas, cuando el paso del huracán Ida causó que las calles de la ciudad, así como varios de sus servicios públicos, quedarán rebalsados de agua. Esto obligó que muchísimos eventos, así como relaciones públicas y otros trabajos, tuvieran que ser cancelados.

Pero una persona no se dio por vencida, a pesar de la terrible situación en la que se encontraba su ciudad.

Un repartidor anónimo fue captado por un fotógrafo que se especializa en difundir obras de caridad. El trabajador callejero superó todas las expectativas, guiando una bicicleta nada menos que a través de las calles llenas de agua. Incapaz de pedalear, y con el agua hasta las rodillas, el hombre sigue adelante, su bulto colgando con calma de la barra de su bicicleta.

La destacada acción inspiró a Johnny Miller, el fotógrafo que lo retrató, a difundir lo más que pudiera la notable acción.

El fin de todo esto era viralizar el video, cosa de que se pudiera volver monetizable. Cuando el video superó los 7 millones de reproducciones, Johnny anunció que buscaba la ayuda de todos quienes vieron el video. Lo que quería lograr era contactar a este repartidor, con el fin de premiarlo con todo el dinero que su video había generado. 

De acuerdo al fotógrafo, esto llegó a ser 1700 dólares.

Aunque la acción del repartidor puede resultar sacrificada y encomiable, también debemos reflexionar sobre lo que estamos viendo. Se trata de una persona en un empleo de baja remuneración, prefiriendo seguir adelante con ello a pesar de las claras condiciones adversas.

Más que pensar en su empleo, debemos pensar en las personas que decidieron realizar un pedido de comida a domicilio a pesar de encontrarse en medio de un huracán. Es un poco desconsiderado hacia los trabajadores. Ojalá el repartidor pueda ser encontrado y con el dinero, pueda conseguirse un mejor empleo.

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