Se burlaron de su negocio y vecinos lo ayudaron a construir uno nuevo. Surgió gracias a su barrio

Cuando comenzó plantó un puesto pequeño y muy austero, recibiendo comentarios crueles en redes sociales al promocionarlo: “¡Nunca venderás nada!”, le escribieron. Pero sus vecinos reunieron el dinero y en tres días, Odorico tuvo el negocio de sus sueños.

Pese a las burlas y los malos ratos, un hombre sin empleo pudo salir adelante, pero no fue una tarea que logró solo si no que recibió el cariño de sus vecinos para levantarse y poder tener el negocio que siempre quiso.

Odorico Luiz Rocha, de 23 años, es de Río de Janeiro, tiene tres hijos y uno en camino, y producto de la pandemia por coronavirus, se quedó sin empleo como mecánico. Por eso, decidió montar un puesto de comida fuera de su casa, alentado por su esposa.

Arriesgándose, subió una foto a redes sociales para promocionar sus productos y recibió crueles comentarios con respecto al aspecto de su puesto de comida. A pesar de que se había esforzado por montarlo y dar ese primer paso, a la gente no le pareció nada de bueno.

“¡Debes estar bromeando!”, “ ¡Nunca venderás nada! ”,“ ¡Será una hamburguesa con ratas! ”, fueron parte de los comentarios negativos que Odorico recibió al publicar su primer puesto de comida. Algo que lo desanimó mucho y bajo sus esfuerzos por vender.

Vecinos al rescate

Al ver esa humillación, Carlos Alberto Soares, dueño de una pizzería vecina, decidió intervenir ante esta situación y se propuso ayudar a Odorico a levantar un negocio que pudiese callar la boca de todos aquellos que lo criticaron.

“Nadie merece pasar por tal humillación”, dijo Carlos, antes de reclutar a un amigo pizzero que lo ayudara a juntar el dinero para levantar este negocio. Ambos organizaron una colecta entre los vecinos y en cuestión de horas, lograron el monto que esperaban.

Una vez que el dinero fue entregado a Odorico, lo invirtió en el cambio de imagen de su negocio y tres días después, volvió a abrir su local totalmente renovado. Con placa profesional, equipo de ayuda y delantales, ahora su puesto triunfa en la cuadra.

¡Solo cariño de barrio!

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