Trabajadores regalan rosario a perro callejero para que “Dios lo proteja”. Siempre juega en su patio

La empresa donde laboran quienes le dieron el obsequio religioso, fabrica estos rosarios. Así que le dieron uno.

Aunque muchos quisiéramos, no podemos llevarnos todos los perros callejeros a nuestros hogares, aunque eso no significa que no podamos ser amables con ellos. Un detalle que mejore su día como darles alimento y agua, quizás una cama improvisada para que puedan descansar.

Pero si no tenemos eso a nuestro alcance, es seguro que una buena caricia también sirve o tal vez un detalle donde les demostremos lo mucho que nos importan.

En esta ocasión hablaremos sobre un perrito que junto a su amigo, parece que siempre juegan cerca de una fábrica de rosarios. Quienes no saben de esto, para los Católicos es un símbolo de buen augurio que usan para rezar y pedir a Dios bienestar o protección.

Es así que los trabajadores del lugar le colocaron al perrito un rosario en el cuello, lo que pareció gustarle pues no se lo ha quitado.

Aunque a muchos les puede parecer que no es anda importante, tal vez se lo entregaron como una forma de bendición, pidiendo a Dios que lo proteja. Esto se dio a conocer gracias a Jocelin Zatarain, quien a través de Facebook compartió el emotivo momento.

En las fotografías se puede ver al cachorro paseando y recibiendo una caricia, y es que lo importante de esto es que esas personas le demostraron lo mucho que lo querían a su modo. Ahora este canito sin nombre, lo lleva colgado en su pecho, como si fuese muy religioso.

Sin importar en qué crea cada persona, esperamos que si hay un ser divino, lo bendiga en su vida mientras está en las calles y que pronto pueda encontrar un hogar.

Es lo menos que se merecen todos los animales de las calles, quienes a diario enfrentan difíciles situaciones como la falta de comida o un techo para protegerse del sol o el frío. Esperemos que estas personas también le colaboren en estos aspectos, porque un perro nunca es una molestia.

Si lo dejan viviendo en la empresa y lo cuidan, tal vez se vuelva su vigilante, uno que no pedirá más que comida y afecto de quienes están ahí. Sin duda un gran negocio.

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